Ὀρφεύς &  Ευρυδίκη


Orfeo es un personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y Calíope. Cantante y músico. Cuentan varios mitos que al tocar su lira y entonar sus líricas, los animales del bosque y los hombres se acercaban a escuchar sus cantos, incluso hasta las aguas de los ríos se salían de su cauce con tal de acercarse y escuchar mejor.

Un día se sentó en el bosque a cantar como acostumbraba en el bosque. Los animales se acercaron como siempre, pero había una silueta entre los arbustos de alguna ninfa tímida que quería escucharlo, aunque su timidez la mantenía oculta.

Al notar esto, Orfeo le dijo que si se acercaba le tocaría una canción solamente a ella, de lo contrario, dejaría de cantar. Ella se acercó y le dedicó una canción, entonces se enamoraron. Su nombre era Eurídice.

A las pocas semanas ya estaba planeada la boda, todo iba perfecto hasta que un día, caminando por una vereda, una serpiente mordió el tobillo de Eurídice, provocando su muerte.

Desesperado por la muerte de su amada, Orfeo decidió bajar a las profundidades del infierno para regresar a la vida a Eurídice. El camino era largo y lleno de peligros, Orfeo logró llegar a la laguna Estigia, que es la frontera del reino de la luz con el reino de las tinieblas. Estando ahí, entonó una de sus hermosas melodías, que lograron conmover a Carón, el encargado de transportar las almas hasta el otro lado de la orilla y que así le ayudara a cruzar sin necesidad de estar muerto, aunque era requisito.

Al llegar a lo más profundo se encontró con Hades, y con Perséfone que solo estaba ahí medio año. Orfeo le pidió a Hades que le regresase a su amada porque a su creer, era muy injusta la manera en que se la habían arrebatado. Ayudado por Perséfone, convenció a Hades de cantarle una canción, y en caso de que ésta le conmoviera, le dejaría llevarse el alma de Eurídice para pasar el resto de sus días felices en vida. Y así fue… Hades accedió a sus súplicas devolviéndosela. Todo parecía perfecto, pero había una condición… ”ella irá detrás tuyo durante el camino. Puedes hablarle en el trayecto. Hasta que hayan salido y los rayos del sol la hayan bañado completamente, entonces, y sólo entonces, podrás mirarla; de apresurarte, ella volverá al inframundo y jamás volverás a verla”.

Regresar a la superficie fue toda una odisea que se hizo más complicada por el miedo y nerviosismo de Orfeo. Cuando llegaron a la laguna Estigia otra vez, Eurídice le decía “Estoy detrás de ti. No des la vuelta, puedo encontrarte. Solo espera a que se haya terminado…espera a que esté del otro lado”

Al cruzar, Orfeo salió de la cueva hacia el candor de la mañana, esperó un momento a que Eurídice saliera pero lleno de desesperación y el miedo, volteó impaciente. Vio a Eurídice desplomarse contra el suelo, corrió hacia ella, la sostuvo en su pecho mientras repetía su nombre y poco a poco se convirtió en una columna de humo que se desvaneció entre sus brazos.

Orfeo, devastado por la depresión y carcomido por la culpa, se fue a vivir a un monte donde cantaba a las fieras del bosque. Jamás se le volvió a ver.


Por: Maro