No me Resignaré


Cuando escribí esta poesía, tuve la sensación de que mi vida había sido modificada. Como si alguien hubiera alterado el guión original. Espero la disfruten tanto como yo.

No me resignaré.
Ni ahora ni nunca.
No daré un paso atrás.

No me quedaré sentado.
Resignado a que la vida me de lo que merezco.
Tomaré lo que me pertenece
y lo agradeceré humildemente.

No me resignaré.
No me detendré.
Aún después de mi muerte
mi corazón seguirá.

Honraré a mis padres
pero también honraré a mi espíritu rebelde.
Ningún árbol puede crecer fuerte
bajo lo sombra de otro árbol.

Escucharé y seguiré consejos.
Aceptaré mis errores.
Incluso cambiaré.
Pero no me resignaré a guardar un sentimiento de culpa. Ni haré penitencia.

Modificaré mi hoja de ruta.
Quemaré mis viejos mapas.
Pero no me resignaré a no viajar.

Asumiré que hay tiempos duros. Dolorosos.
Pero no me resignaré a adoptarlos eternamente.
Nadie que sufre puede vivir en libertad.

No me resignaré a desperdiciar todo lo que me fue dado.
Eso sería mediocridad.
Y la mediocridad es como vivir en un gran charco de mierda
solo por gusto.

No me resignaré; ni te resignarás a vivir sin pasión.
Un corazón gris es propio de un cadáver.
Además, el corazón de un hombre se mide por sus heridas.

No aceptaré a otro Dios que no sea el mío.
No habrá otro Rey que no sea yo.
La única Reina serás tú.
Pero respetaré las creencias de otros reinos.
La sabiduría de otros Reyes.
La magia de otros Dioses.
Lo sagrado lo respetaré.

No me resignaré a que me impongan el amor.
El amor también es sagrado.

Me esforzaré por entender a la humanidad
pero nunca esperaré
a que la humanidad me entienda.

No me resignaré a ser gobernado por alguien inferior.
Con valores retorcidos. Y deseos obscuros y egoístas.
Y a pesar de que estoy consciente de que alguien debe gobernarnos
no me resignaré a respetarlos
si ellos no muestran el mismo respeto
para mi y para mi Pueblo.

No me resignaré a la pobreza.
Con mis manos construiré y compartiré la abundancia.

No guardaré rencor ni cualquier otro veneno.
El rencor es más tóxico que la venganza misma.

No seré víctima de nadie
Ni permitiré que disfrutes siendo mi víctima.

No me conformaré con lugares cómodos y estables.
Seré un buscador de felicidad.
(aunque para otros eso signifique perderla)

No lastimaré a nadie
Pero tampoco me lastimaré a mi
resignándome
siendo lo que esperan de mi
en vez de ser lo que verdaderamente soy.

Buscaré la paz y la armonía cuando muera.
Aunque estoy seguro que si sigo a mi corazón
las encontraré mucho tiempo antes de morir.

No me resignaré a que nuestra máscara social
transforme nuestra esencia.
Sé que el tiempo; la vida misma
incluso algunas de las personas a las que amas
intentarán convencerte que no puedes cambiar al mundo.
Te pedirán que lo aceptes tal cual es.
Sin embrago. . .
No te resignes.
Ni ahora ni nunca.
No te detengas.
Porque aún después de tu muerte
tu corazón seguirá.


Por: Carlos Peredo