Busco a alguien


Busco a alguien con quien compartir los detalles simples
y cotidianos de la vida.
Alguien con quien tener un pr-oyecto común.
Alguien esté dispuesta a entregarse en forma brutal y sin medida.
(Así lo hago yo. ¿Acaso hay otra manera?)
Una mujer que esté dispuesta a vivir sin reservas ni límites.
Con las algas gigantes pero sobre todo con la intención de usarlas.
Que cuando la vea, tenga que mirar hacia arriba por el tamaño de sus sueños.
Alguien con quién disfrutar del sexo.
Puro y Sucio.
Intenso y Fugaz.
Que pueda perderse con un beso al grado
de desaparecer temporalmente al mundo. Mi mundo.
Alguien que pueda convivir con mis demonios.
Que no los aplaste pero que sepa domarlos.
Que disfrute de un viaje.
Que viaje ligera.
La belleza de nuestro planeta está dispersa en rincones infinitos.
Un viajero tiene mil casas, repartidas en el corazón de otros viajeros.
Alguien que coqueteé con la muerte. Con mi muerte.
Reconciliada con el mundo pero dispuesta para armar una Revolución.
Que disfrute mi poesía. Que logre entrar y salirse de ella.
Que me seduzca pero que nunca me reduzca.
Ni yo a ella.
Que me excite y que yo la excite. Recíprocamente.
Que se prenda con tan sólo una mirada mía.
Que se embellezca para mi pero sobre todo para ella.
Que sonría ante las circunstancias adversas del destino y que sufra
únicamente cuando haya que sufrir. Pero después mande el dolor,
la tristeza y el sufrimiento a la mierda.
Que quiera a su familia y esté dispuesta a formar una nueva familia.
Que el “ahora” le resulte más importante que el “para siempre”.
Que sepa que no soy de su propiedad ni ella es de mi propiedad pero
que tenga la certeza de que siempre estaré ahí para ella
(el amor nos crea un equivocado sentido de pertenencia).
Que sea libre y que valore su libertad.
Que sea valiente y que me deje protegerla sólo cuando ella
lo considere necesario. Pedir auxilio no es de cobardes, todo lo contrario,
es de inteligentes con un alto aprecio por su vida.
Que necesite mis brazos para resguardarse de la lluvia
ó que los necesite simplemente para disfrutar juntos de la lluvia.
Que no le tema a la noche.
Ni a lo siniestro.
Porque a pesar de la obscuridad, iluminará nuestro hogar con su luz.


Por: Carlos Peredo